miércoles, 9 de julio de 2008

El reino de las arenas y los mares

Cientos de kilómetros de playas ininterrumpidas caracterizan a la costa bonaerense. Mar del Plata, Pinamar, Villa Gesell, Miramar y Cariló surgen como lugares de innegable atractivo para el turismo, aún en otoño o invierno.

Arenas bañadas por sales y aguas, sol en un cielo limpio, olas que refrescan, tranquilidad y mucho ocio. La costa atlántica de la provincia de Buenos Aires es un paraíso de playas extendidas en forma casi ininterrumpida desde San Clemente del Tuyú, en los lindes mismos de la bahía de Samborombón, hasta Monte Hermoso, ya próximo a Bahía Blanca. Varios cientos de kilómetros para regocijar cuerpos y espíritus.
De todos los balnearios bonaerenses, sin dudas el más famoso por historia e infraestructura es Mar del Plata. Ubicado a 400 kilómetros de la Capital Federal, fue fundado en 1874 por Peralta Ramos y rápidamente se convirtió en el centro estival más importante del sur del continente americano, frecuentado por gente de todo el mundo y dotado con los mejores complejos hoteleros de aquella época. Con el tiempo el balneario se convirtió en una de las ciudades más importantes del país y hoy Mar del Plata recibe anualmente alrededor de 3 millones de visitantes, compitiendo con la mismísima Buenos Aires como centro de espectáculos y diversiones.
En sus 20 kilómetros de arenas puede encontrarse de todo, desde las suaves olas de los balnearios céntricos hasta el mar embravecido y los arcillosos acantilados de las playas del sur que están más allá del faro, uno de los símbolos inconfundibles de la ciudad. Vale destacar que para este año una de las zonas balnearias más tradicionales de la ciudad, Punta Mogotes, ha sido remodelada por la municipalidad a partir de un ambicioso proyecto que por sus características fue invitado a participar de la Bienal de Venecia, realizada ha unos pocos meses.
Claro que Mar del Plata no es sólo mar y arenas. También está su legendario Casino, el paseo por la ya mítica Rambla Bristol, los barcos pesqueros del puerto, el Torreón del Monje (un edificio de romántica concepción desde donde se puede tener una magnífica vista de las playas más tradicionales), los espectáculos teatrales de todo tipo y el vértigo de las noches en los boliches y pubs que se extienden a lo largo de la avenida Constitución y las calles Alem y Güemes.
Muy cerca de Mar del Plata, a menos de cincuenta kilómetros en dirección sur, se encuentra Miramar, un balneario elegido por aquellos que desean pasar su tiempo en medio de un ambiente familiar. Conocida como la ciudad de los niños, es éste el lugar ideal para el goce de padres e hijos, quienes suelen ir de aquí para allá en bicicletas de alquiler, todo en medio de un microclima de paz muy especial. Además, los visitantes pueden disfrutar del verde que ofrece la naturaleza en el vivero dunícola Florentino Ameghino, un lugar de espléndida belleza natural creado en 1923 para estudiar el fenómeno de las dunas en la costa bonaerense.

Balnearios del Tuyú

Entre el faro Punta Médanos, a unos 300 kilómetros de la Capital Federal, y el faro Querandí, cercano a la ciudad de Mar del Plata, se extienden los llamados comúnmente balnearios del Tuyú. Esta franja costera posee algunas de las playas más elegantes y exclusivas de la provincia que en las últimas décadas han experimentado un crecimiento sostenido en materia de visitantes.
Villa Gesell es el más grande de estos balnearios, con una población estable de casi 20 mil habitantes y un singular atractivo para la gente joven, que encuentra en su anárquico trazado de calles de tierra y arena un aliado para sus especiales necesidades de libertad. El nombre del lugar recuerda a Carlos Idaho Gesell, quien fundó el balneario en 1940 con la idea de hacer de aquél sitio una villa turística.
Lugar de enorme tranquilidad, Villa Gesell ofrece a la par de su imagen de incorrupta naturaleza una serie de playas con todas las comodidades para pasar un excelente tiempo de ocio frente al mar, arrullado de tanto en tanto por el canto de las aves que llega desde los pinares que dan sombra a toda la villa.
Pinamar es el otro gran centro balneario de la zona del Tuyú. Muy próximo a Villa Gesell, es un lugar de excelentes playas, suaves médanos y bosques de acacias, eucaliptos y pinos que se ha transformado con el paso del tiempo en uno de los sitios más tradicionales y exclusivos de la costa argentina. Con la vida social y los deportes como focos de especial atracción, Pinamar cuenta con playas exclusivas y enormes chalets que conforman una postal casi inconfundible junto con las cabalgatas entre los médanos y las potentes camionetas de doble tracción exhibiendo su poder por calles y arenas.
Situado entre Pinamar y Villa Gesell se encuentra Cariló, el que tal vez sea el balneario más sofisticado de toda la costa atlántica bonaerense. Con una población estable de apenas 250 habitantes y asentado sobre una zona de médanos forestados a principio de siglo, el balneario posee apenas una avenida y construcciones bajas que respetan el ambiente de bosques y médanos que lo caracteriza. Vale aquí agregar que el nombre Cariló proviene precisamente de una voz indígena que quiere decir médano verde.
Ostende, Valeria del Mar, Mar Azul y Mar de las Pampas completan la escenografía de los balnearios del Tuyú. De ellos es de destacar Mar de las Pampas, la playa más tranquila de la zona repleta de formaciones boscosas y que recién en la última década ha comenzado a ser descubierta por los visitantes, que poco a poco la han transformado en un balneario de innegable atractivo.

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