miércoles, 9 de julio de 2008

Antigua, corazón de aguas claras

Enclavada en las maravillosas aguas del Caribe, forma parte de las llamadas islas Leward, junto con Barbuda y Redonda. Pese a su reducida superficie, posee algo más de 360 playas y sitios inigualados para practicar snorkel.


Enclavada en las soñadas aguas del Caribe, Antigua es un paraíso que integra las llamadas islas Leward, junto a Barbuda y Redonda. Sitio de leyendas, en sus puertos los piratas encontraban la tranquilidad suficiente para retomar fuerzas, en espacial porque sus costas siempre presentaron dificultades para la navegación. Hoy en día, varios siglos después de las andanzas de los bucaneros, la isla es una meca de marinos y amateurs que llegan a practicar todo tipo de deportes acuáticos. Los corales bajo la superficie, que en otra época eran enemigos de las embarcaciones, resultan en el presente un paraíso para los buceadores y amantes del snorkel.

Antigua tiene apenas 280 kilómetros cuadrados, cuenta un total de 365 playas, distribuidas en un contorno costero irregular de ensenadas y bahías. Además, decorando el entorno, pueden verse algunas ruinas británicas, como las de Shirley Heights, ubicadas en el Nelson´s Dockyard National Park.

Snorkel

Antigua es como una gran fortaleza. Su ubicación la transformó en un sitio ideal para que los ingleses instalaran sus bases navales, cuyos restos allí quedaron una vez que se declaró la independencia de la esclavitud. Eso entrega, sin dudas, un toque de color especial a la isla, que se descubre a cada paso en St. John´s, capital bulliciosa y puerto de cruceros, en la costa occidental.

Realizar snorkel y buceo en las aguas caribeñas es un placer muy especial. En este aspecto, vale destacar que tanto el snorkel como el buceo profesional son mucho mejor en Antigua que en la vecina isla de Barbuda. Un paraíso entre corales, a la vista de una costa de altos cocoteros, extensas lenguas de arena y crepúsculo que, de tanto en tanto, se transforman es una obra de arte. Así es Antigua, un sitio en el que cada rincón es una miniatura del paraíso. Y en el que cada hora, un momento que permite disfrutar del placer de descubrir, de vivenciar todo aquello que hace que la vida valga la pena.

Excursiones y compras

Más allá de las aventuras que permite la práctica del snorkel, Antigua posee otros varios atractivos. Así, por ejemplo, a la hora de enumerar valen destacar las excursiones de un día en barco (Kokomo Cats) o el típico crucero con bebidas Jolly Roger Pirate.

Por su parte, para los que quieren partir aguas adentro a bordo de un yate, los sitios a tener en cuenta para comenzar la excursión son el English Harbour, el Falmouth Harbour y el Jolly Harbour, en todos los casos para viajes de un día o una semana, con o sin tripulación.

Finalmente, a la hora de las compras, la major opción es recorrer el puerto de St. John´s y la English Harbour, en donde podrán hallarse esde artesanía locales típicas del Caribe hasta joyerías, perfumes importados y souvenirs.

El reino de las arenas y los mares

Cientos de kilómetros de playas ininterrumpidas caracterizan a la costa bonaerense. Mar del Plata, Pinamar, Villa Gesell, Miramar y Cariló surgen como lugares de innegable atractivo para el turismo, aún en otoño o invierno.

Arenas bañadas por sales y aguas, sol en un cielo limpio, olas que refrescan, tranquilidad y mucho ocio. La costa atlántica de la provincia de Buenos Aires es un paraíso de playas extendidas en forma casi ininterrumpida desde San Clemente del Tuyú, en los lindes mismos de la bahía de Samborombón, hasta Monte Hermoso, ya próximo a Bahía Blanca. Varios cientos de kilómetros para regocijar cuerpos y espíritus.
De todos los balnearios bonaerenses, sin dudas el más famoso por historia e infraestructura es Mar del Plata. Ubicado a 400 kilómetros de la Capital Federal, fue fundado en 1874 por Peralta Ramos y rápidamente se convirtió en el centro estival más importante del sur del continente americano, frecuentado por gente de todo el mundo y dotado con los mejores complejos hoteleros de aquella época. Con el tiempo el balneario se convirtió en una de las ciudades más importantes del país y hoy Mar del Plata recibe anualmente alrededor de 3 millones de visitantes, compitiendo con la mismísima Buenos Aires como centro de espectáculos y diversiones.
En sus 20 kilómetros de arenas puede encontrarse de todo, desde las suaves olas de los balnearios céntricos hasta el mar embravecido y los arcillosos acantilados de las playas del sur que están más allá del faro, uno de los símbolos inconfundibles de la ciudad. Vale destacar que para este año una de las zonas balnearias más tradicionales de la ciudad, Punta Mogotes, ha sido remodelada por la municipalidad a partir de un ambicioso proyecto que por sus características fue invitado a participar de la Bienal de Venecia, realizada ha unos pocos meses.
Claro que Mar del Plata no es sólo mar y arenas. También está su legendario Casino, el paseo por la ya mítica Rambla Bristol, los barcos pesqueros del puerto, el Torreón del Monje (un edificio de romántica concepción desde donde se puede tener una magnífica vista de las playas más tradicionales), los espectáculos teatrales de todo tipo y el vértigo de las noches en los boliches y pubs que se extienden a lo largo de la avenida Constitución y las calles Alem y Güemes.
Muy cerca de Mar del Plata, a menos de cincuenta kilómetros en dirección sur, se encuentra Miramar, un balneario elegido por aquellos que desean pasar su tiempo en medio de un ambiente familiar. Conocida como la ciudad de los niños, es éste el lugar ideal para el goce de padres e hijos, quienes suelen ir de aquí para allá en bicicletas de alquiler, todo en medio de un microclima de paz muy especial. Además, los visitantes pueden disfrutar del verde que ofrece la naturaleza en el vivero dunícola Florentino Ameghino, un lugar de espléndida belleza natural creado en 1923 para estudiar el fenómeno de las dunas en la costa bonaerense.

Balnearios del Tuyú

Entre el faro Punta Médanos, a unos 300 kilómetros de la Capital Federal, y el faro Querandí, cercano a la ciudad de Mar del Plata, se extienden los llamados comúnmente balnearios del Tuyú. Esta franja costera posee algunas de las playas más elegantes y exclusivas de la provincia que en las últimas décadas han experimentado un crecimiento sostenido en materia de visitantes.
Villa Gesell es el más grande de estos balnearios, con una población estable de casi 20 mil habitantes y un singular atractivo para la gente joven, que encuentra en su anárquico trazado de calles de tierra y arena un aliado para sus especiales necesidades de libertad. El nombre del lugar recuerda a Carlos Idaho Gesell, quien fundó el balneario en 1940 con la idea de hacer de aquél sitio una villa turística.
Lugar de enorme tranquilidad, Villa Gesell ofrece a la par de su imagen de incorrupta naturaleza una serie de playas con todas las comodidades para pasar un excelente tiempo de ocio frente al mar, arrullado de tanto en tanto por el canto de las aves que llega desde los pinares que dan sombra a toda la villa.
Pinamar es el otro gran centro balneario de la zona del Tuyú. Muy próximo a Villa Gesell, es un lugar de excelentes playas, suaves médanos y bosques de acacias, eucaliptos y pinos que se ha transformado con el paso del tiempo en uno de los sitios más tradicionales y exclusivos de la costa argentina. Con la vida social y los deportes como focos de especial atracción, Pinamar cuenta con playas exclusivas y enormes chalets que conforman una postal casi inconfundible junto con las cabalgatas entre los médanos y las potentes camionetas de doble tracción exhibiendo su poder por calles y arenas.
Situado entre Pinamar y Villa Gesell se encuentra Cariló, el que tal vez sea el balneario más sofisticado de toda la costa atlántica bonaerense. Con una población estable de apenas 250 habitantes y asentado sobre una zona de médanos forestados a principio de siglo, el balneario posee apenas una avenida y construcciones bajas que respetan el ambiente de bosques y médanos que lo caracteriza. Vale aquí agregar que el nombre Cariló proviene precisamente de una voz indígena que quiere decir médano verde.
Ostende, Valeria del Mar, Mar Azul y Mar de las Pampas completan la escenografía de los balnearios del Tuyú. De ellos es de destacar Mar de las Pampas, la playa más tranquila de la zona repleta de formaciones boscosas y que recién en la última década ha comenzado a ser descubierta por los visitantes, que poco a poco la han transformado en un balneario de innegable atractivo.

Bahamas, un paraíso caribeño

Bahamas es un dilatado paraíso de islas, islotes y cayos, que se extiende a lo largo de 1.200 kilómetros en el mar del Caribe, desde los confnes del sudeste de la península de Florida hasta las cercanías de la costa cubana.


Bahamas consta de un archipiélago de unas 700 islas e islotes y de casi 2.500 cayos y rocas que se prolongan a lo largo de 1.200 kilómetros desde la punta sudeste de Palm Beach en Florida, Estados Unidos, hasta una punta del extremo este de Cuba. Las Biminis, el grupo de islas más occidentales, están a 97 kilómetros al este de Miami, Florida.
Sólo están habitadas unas treinta islas, y en ellas se pueden disfrutar de sus playas con un sol casi eterno, así como realizar el mejor buceo del mundo.

El archipiélago está formado por largos y planos arrecifes de coral y algunas colinas de escasa altitud con cimas redondeadas. El 9% de la superficie de esta extensa cadena de islas se ha declarado parque nacional. Los arrecifes coralinos atraen a gran número de turistas.
El 12 de Octubre de 1492 Cristóbal Colón arribó por primera vez a tierras americanas en la isla de Guanahaní, actual San Salvador (también conocida como Watling). Ésta formaba parte de un archipiélago que los españoles bautizaron como Islas de Bajamar, de donde procede su denominación actual.

Estas islas estaban habitadas por los indios arawak o lucayans, una tribu de caribes que en apenas un cuarto de siglo fueron exterminados por los conquistadores al utilizarlos como esclavos y al contagiarles enfermedades por ellos desconocidas. Como legado, vocablos como canoa, barbacoa o caníbal han pasado al español.


Tras el abandono de las islas por los españoles en el siglo XVI, pasaron a ser refugio de piratas. En 1648 los británicos se convirtieron en los definitivos dueños del archipiélago, con la llegada de los primeros colonos, arribados a Eleutheria como refugiados por motivos religiosos. Este control se reforzó cuando el rey inglés Carlos I incluyó a estas islas bajo su mando.

En 1776, durante la guerra de Independencia norteamericana, Nassau fue ocupada durante poco tiempo por las fuerzas navales americanas, tras lo cual capituló ante los españoles, que retuvieron las islas hasta 1783, cuando por un tratado volvieron a la Corona inglesa. Coincidiendo con ello, los fieles a Reino Unido huyeron de las colonias americanas tras la victoria de los independentistas y se establecieron en Bahamas, adonde importaron el sistema de plantaciones de algodón, pero la abolición de la esclavitud en 1834 les impidió seguir compitiendo con las plantaciones de Estados Unidos, donde la esclavitud todavía existía.
Progresivamente se agotaron los nutrientes del suelo. El resultado fue una decadencia tanto en la economía como en la población, que además se vio diezmada por una epidemia de cólera. El resurgimiento tendría lugar durante el periodo de la ley seca en Estados Unidos (1920-1933), cuando los distribuidores ilegales de ron las tomaron como base idónea desde la que pasar alcohol de contrabando hacia los Estados Unidos.
En 1964, el Reino Unido garantizó la autonomía interna de las Bahamas. Más tarde hubo enfrentamientos entre los partidos políticos dominados por blancos y negros hasta que el Partido Liberal Progresista (PLP), de mayoría negra, se hizo con el control del gobierno en las elecciones generales de 1967. Su dirigente, Lynden O. Pindling, se convirtió entonces en primer ministro.

La independencia se consiguió el 10 de julio de 1973. Pindling se mantuvo en el poder desde el principio de la década de los setenta hasta la década de los ochenta, pero el desempleo crónico y las acusaciones de corrupción del gobierno finalmente disminuyeron su apoyo.
En agosto de 1992, el Movimiento de Libertad Nacional ganó las elecciones parlamentarias y Hubert Ingraham se convirtió en primer ministro. Fue reelegido en 1997.

Cultura

Para entrar en contacto con la esencia de la verdadera cultura bahamense hay que alejarse de los principales centros urbanos, como Freeport o Nassau, más americanizados, y dirigirse a las zonas rurales, islas y cayos más alejados del bullicio urbano.

La manifestación cultural más destacada en Bahamas es la música, de la que han creado diversos géneros como el goombay, una mezcla de calypso, soca y canciones populares inglesas; y el down-home, un ritmo propio de las clases obreras que se toca con guitarra, acordeón y la criba, hecha de vainas del árbol poinciana.

Aunque la mayor parte de la población es protestante, las creencias tradicionales de los antiguos esclavos están muy arraigadas entre la población de color, como el obeah, un conjunto de ritos animistas parecidos al vudú haitiano y a la santería cubana.

Nassau

Situada en la orilla norte de la isla de New Providence, Nassau, la capital y principal puerto de las Bahamas, es un centro turístico mundial. Conocida por su agradable clima, sus hermosas playas y su vegetación tropical llena de color, Nassau sobresale como destino turístico para el descanso y la diversión.

Aparte de los atractivos naturales de la ciudad, hay una serie de puntos destacados, incluidos un par de fortines del siglo XVIII, la sede del gobierno del siglo XIX y la catedral de Christ Church. Los jardines Ardastra, con sus curiosas plantas tropicales; los jardines marinos locales; y Jumbey Village, una reproducción de una comunidad de las Bahamas del siglo XVIII, son también conocidas atracciones.
En Bay Street se encuentra uno de los principales centros de venta libre de impuestos del mundo.

Al entrar en Nassau (que debe pronunciarse Naso si pretende evitar que todos le miren como a un oligofrénico) es común pensar que se está en una ciudad colonial provinciana levantada al gusto inglés. El puritanismo protestante, tan soso en su arquitectura, se ha suavizado a base de pintar las paredes de las casas antiguas en blanco y rosa como si fueran un helado de nata y fresa, pero los escasos elementos ornamentales pertenecen al más puro estilo simplón que allí se cultivó en los trescientos veinticinco años de dominación británica.


Andros

Andros es la mayor isla de las Bahamas, pero en realidad es un archipiélago de unos 160 kilómetros de longitud atravesado por varios canales estrechos. Posee un lago de agua dulce y el único río de las Bahamas, el Goose. La isla está densamente arbolada, y la madera es el producto que más se exporta.

El bosque primitivo es tan imponente que los isleños aseguran que se encuentra habitado por duendes de ojos rojos llamados chickcharneys, quienes atacan a los que tienen la mala fortuna de toparse con ellos. La costa este tiene escasos signos de civilización: chozas destartaladas por los alrededores, así como coches y frigoríficos oxidados.

Andros no es un lugar muy turístico, excepto para aquéllos a quienes les apasione bucear entre arrecifes de coral, u observar las distintas especies de aves de la zona. La mejor playa es Somerset Beach, y en Red Bay, al norte de la isla viven los descendientes de los indios Seminole, famosos por su preciosa cestería.

Grand Bahama

Grand Bahama es el segundo destino más popular en las Bahamas. Aparte del juego y las tiendas libres de impuestos, la isla tiene encantos naturales que hacen que el viaje merezca la pena: playas de arena fina, gruesos bosques de pinos cubanos y abundante vida salvaje.

La principal ciudad de la isla, Freeport, es un moderno lugar con poco encanto caribeño. Situado al oeste de la costa sur, Freeport alberga el Rand Memorial Nature Centre, con muestras de horticultura y senderos naturales. El Garden of the Groves es un exuberante jardín con más de cinco mil especies de plantas exóticas traídas de todos los lugares del mundo.

Los jardines también cuentan con el Museo Grand Bahama, dedicado a la historia de la isla desde los tiempos de los Lucayans. El Parque Nacional de Peterson Cay, situado al este de Freeport, es de gran belleza y resulta perfecto para la práctica del buceo y el submarinismo.

Long Island


Prácticamente sin explotar por el turismo, Long Island es el lugar más pintoresco de las Bahamas. Las olas del Atlántico chocan contra los acantilados de la costa. Las bahías de aguas poco profundas se encuentran en la costa oeste. En el interior abundan los árboles de bananas y las mazorcas de maíz.


Cat Island

Es el lugar de las Bahamas menos afectado por el turismo. Sus habitantes aún practican las creencias obeah y la medicina tradicional, así como la elaboración de su propia cestería. Playas de arena fina recorren toda la costa del Atlántico, mientras que la costa oeste está llena de calas con abundantes peces.

Pantanos, mangles, maleza y árboles de caoba pueblan el interior de la isla. La ciudad de New Bight, en la zona sur, fue originariamente un asentamiento de esclavos libres a principios del siglo XIX. Entre los monumentos de mayor interés, destaca la iglesia católica de Holy Ebenezer, una de las creaciones arquitectónicas del sacerdote anglicano llamado Padre Jerome.

Jerome también diseñó la Ermita del Monte Alvernia, fusión de la cultura celta y mediterránea, situada en lo alto de la colina con unas escaleras de piedra que acceden al lugar. Al norte de la ciudad se encuentra Armbrister Creek, una pequeña bahía llena de mangles perfecta para explorarla en canoa.